Decreto 351/79 · Anexo III

Medición de Carga Térmica

Evaluamos el estrés térmico al que está expuesto tu personal en ambientes calurosos, con la medición del índice que exige la normativa y las medidas concretas para que el calor no termine en un golpe de calor.

Índice TGBH Informe firmado Medidas de control

El calor como riesgo laboral

La exposición a calor excesivo produce efectos que van desde la reducción del rendimiento y el aumento de errores hasta cuadros graves: deshidratación, agotamiento por calor y golpe de calor, este último una emergencia médica que puede ser mortal.

Hay un factor que agrava el riesgo y que suele pasar desapercibido: el calor deteriora la capacidad de juicio antes de producir síntomas evidentes. El trabajador con estrés térmico comete errores, reacciona más lento y toma decisiones peores en tareas que exigen atención — lo que convierte al calor en causa indirecta de accidentes que después se registran con otra carátula.

Marco normativo aplicable

  • Decreto 351/79Su Anexo III establece el procedimiento de evaluación de la carga térmica y los valores límite según el tipo de trabajo y el régimen de descanso.
  • Ley 19.587Obliga a mantener condiciones ambientales que no comprometan la salud del trabajador.
  • Res. SRT 295/03Aporta especificaciones técnicas complementarias sobre condiciones higrotérmicas en el ambiente laboral.

Qué se mide: el índice TGBH

La sensación de calor no depende solo de la temperatura del aire. Un ambiente a 30 °C con aire seco y movimiento es tolerable; el mismo valor con humedad alta y aire quieto puede volverse peligroso. Por eso la normativa no evalúa la temperatura sola, sino un índice combinado.

El TGBH (Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo) integra tres mediciones simultáneas que representan las vías por las que el cuerpo gana o pierde calor:

ComponenteQué representa
Temperatura de bulbo húmedo naturalLa capacidad de enfriarse por evaporación del sudor, que depende de la humedad ambiente
Temperatura de globoEl calor radiante que emiten hornos, superficies calientes o la exposición solar directa
Temperatura de bulbo secoLa temperatura del aire, que interviene cuando hay exposición solar

El límite depende del esfuerzo y del régimen de trabajo

No existe un valor único de TGBH admisible. El límite se determina cruzando dos variables:

  • La carga física de la tarea, clasificada como trabajo liviano, moderado o pesado. Cuanto más esfuerzo, más calor genera el propio cuerpo y menos calor ambiental tolera.
  • El régimen de trabajo y descanso, es decir, qué proporción de cada hora se trabaja y qué proporción se descansa en un lugar más fresco.

Esto tiene una consecuencia práctica importante: frente a un ambiente que no se puede enfriar, modificar el régimen de descanso es una medida de control válida y reconocida. Un sector que resulta inadmisible con trabajo continuo puede volverse admisible con pausas programadas en un área acondicionada.

Cómo trabajamos

  1. Identificación de sectores críticos Relevamos dónde hay fuentes de calor, exposición solar directa, ventilación deficiente o procesos que aportan calor y humedad.
  2. Clasificación de la carga física Determinamos el nivel de esfuerzo de cada tarea, porque de eso depende el valor límite aplicable.
  3. Medición del índice TGBH Medimos con instrumental calibrado en el puesto y a la altura correspondiente, en condiciones normales de operación.
  4. Evaluación en la condición más desfavorable Cuando el riesgo es estacional, medimos en el período crítico del año y en el horario de mayor exposición.
  5. Informe técnico firmado Elaboramos el informe con valores, comparación contra los límites y conclusiones, firmado por profesional matriculado.
  6. Plan de medidas de control Proponemos las correcciones jerarquizadas, desde la intervención en la fuente hasta el régimen de pausas e hidratación.

Medidas de control, en orden

  1. Actuar sobre la fuente de calor: aislar hornos y superficies calientes, encerrar procesos, extraer el calor localmente.
  2. Actuar sobre el ambiente: ventilación general o forzada, extracción, pantallas contra radiación, techos ventilados o aislados.
  3. Actuar sobre la organización del trabajo: régimen de trabajo y descanso, rotación de personal, reprogramación de las tareas más exigentes hacia las horas frescas.
  4. Hidratación y aclimatación: agua fresca accesible en el puesto y períodos de adaptación progresiva para el personal nuevo o reincorporado, que es el más vulnerable.
  5. Protección personal: ropa adecuada y, en casos específicos, equipos de refrigeración. Siempre como complemento, nunca como única medida.

Un riesgo que también es estacional

Hay establecimientos con carga térmica permanente —fundiciones, panaderías, plantas de proceso— y otros donde el problema aparece solo en verano: depósitos con techo de chapa, obras en construcción, tareas a la intemperie.

El segundo caso suele quedar sin evaluar porque durante gran parte del año no se percibe el problema. Pero la exposición existe y las consecuencias también, así que la medición debe realizarse en la condición más desfavorable: el período de mayor temperatura y el horario crítico de la jornada.

Preguntas frecuentes

Corresponde evaluar cuando existen fuentes de calor en el proceso —hornos, calderas, fundición, secado, cocción—, cuando hay exposición solar directa o trabajo a la intemperie, cuando el ambiente combina calor con humedad elevada, y cuando aparecen síntomas en el personal: mareos, calambres, fatiga excesiva o descenso marcado del rendimiento en los sectores calurosos. En riesgo estacional, la medición debe hacerse en el período de verano.
No en el sentido de un número único aplicable a toda situación. La normativa no fija una temperatura del aire máxima, sino valores límite del índice TGBH que varían según la carga física de la tarea y el régimen de trabajo y descanso. Un mismo valor de TGBH puede ser admisible para trabajo liviano con pausas e inadmisible para trabajo pesado continuo. Por eso la evaluación requiere clasificar previamente el esfuerzo de cada tarea.
No necesariamente. Superar el límite obliga a implementar medidas de control, y varias de ellas no implican detener la actividad. Modificar el régimen de trabajo y descanso, rotar al personal, reprogramar las tareas pesadas hacia las horas más frescas, mejorar la ventilación o aislar la fuente de calor son intervenciones que permiten continuar operando dentro de condiciones admisibles. La detención de la tarea queda para situaciones de riesgo grave e inminente.
Son medidas útiles pero insuficientes por sí solas, y hay un detalle técnico importante: el ventilador ayuda mientras la temperatura del aire es inferior a la de la piel; por encima de cierto punto puede empeorar la situación, porque aporta calor por convección en lugar de disiparlo. La hidratación es imprescindible y siempre corresponde, pero no reduce la exposición: reduce sus consecuencias. La evaluación técnica es lo que permite determinar qué combinación de medidas efectivamente lleva la situación dentro de los valores admisibles.

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