Por qué se mide el ruido
La hipoacusia inducida por ruido es una de las enfermedades profesionales más frecuentes y tiene una característica que la vuelve especialmente problemática: es progresiva, indolora e irreversible. Cuando el trabajador nota que escucha menos, el daño ya está hecho y no se recupera.
La medición no es un trámite: es la única forma de saber a qué nivel está expuesto cada puesto y decidir en consecuencia. Sin medición no se puede determinar qué protección corresponde, ni justificar por qué se eligió una y no otra, ni acreditar que la exposición está dentro de lo admitido.
Marco normativo aplicable
- Res. SRT 85/12Aprueba el Protocolo para la Medición del Nivel de Ruido en el Ambiente Laboral. Define el procedimiento, el instrumental y el formato del informe.
- Decreto 351/79Su Anexo V establece los valores límite de exposición al ruido en el ambiente de trabajo.
- Ley 19.587Obliga al empleador a evaluar y controlar los agentes de riesgo presentes en el ambiente laboral.
El valor de referencia
La referencia clásica de la normativa argentina es de 85 dB(A) para una jornada de ocho horas. Ese valor funciona como umbral: por debajo, la situación se considera admisible; por encima, hay que actuar.
Un punto que suele confundir: la escala es logarítmica. Un aumento de 3 dB duplica la energía sonora recibida, lo que significa que el tiempo de exposición admisible se reduce a la mitad. Por eso una jornada más larga o un ambiente apenas más ruidoso cambian el resultado mucho más de lo que la intuición sugiere.
Dosimetría y sonometría: no son lo mismo
| Método | Qué mide | Cuándo se usa |
|---|---|---|
| Sonometría | El nivel de presión sonora en un punto fijo del ambiente, en un momento dado | Puestos fijos con ruido estable. Sirve para mapear la planta e identificar las fuentes. |
| Dosimetría | La dosis acumulada durante toda la jornada, con el equipo puesto sobre el trabajador | Puestos con ruido variable o personal que se desplaza. Es lo que refleja la exposición real. |
La elección no es indistinta. En un puesto donde el operario circula por varios sectores, una sonometría puntual puede arrojar un valor tranquilizador y ocultar que la dosis acumulada de la jornada supera el límite. El protocolo se define después de conocer cómo trabaja realmente la gente.
Cómo trabajamos
- Relevamiento previo Identificamos fuentes de ruido, puestos expuestos, tiempos de permanencia y cómo se mueve el personal durante la jornada.
- Definición del protocolo Establecemos los puntos de medición y el método —sonometría, dosimetría o ambos— según lo relevado.
- Medición con instrumental calibrado Ejecutamos la medición en condiciones normales de producción, con el equipo calibrado y su certificado vigente.
- Análisis de resultados Comparamos contra los valores límite y determinamos qué puestos exceden y en qué magnitud.
- Informe técnico oficial Elaboramos el informe en el formato del protocolo, firmado por profesional matriculado, listo para presentar.
- Recomendaciones de control Proponemos medidas jerarquizadas: primero reducir el ruido en la fuente, después en el medio, y solo al final la protección personal.
Si la medición da por encima del límite
Superar el valor límite no implica una sanción automática: implica la obligación de actuar. Lo que se evalúa en una inspección es si la empresa conocía la situación y qué hizo con esa información.
El orden de las medidas importa, y es el orden que exige la buena práctica: primero eliminar o reducir el ruido en la fuente (mantenimiento, aislamiento, reemplazo del equipo), después intervenir el medio (encerramiento, barreras, tratamiento acústico), después reducir el tiempo de exposición (rotación de personal), y recién al final la protección auditiva. Entregar protectores sin haber evaluado las medidas anteriores es la respuesta que menos se sostiene ante un requerimiento.